Si de algo podemos estar orgullosos los argentinos hoy, es
de que el papa Francisco sea argentino. Pero no fue un papa como Pablo VI o
como el último papa Alemán que todavía vive, que no tenia carisma como papa
entonces fue reemplazado por Francisco, y constituye junto a Juan XXIII y a
Juan Pablo II el mejor papa, el más valiente, el más popular y el más querido
de los últimos siglos del Cristianismo. Por algún motivo, que nosotros aún
desconocíamos cuando lo visitó Mauricio Macri, solo le dio 15 minutos de su
tiempo y sin una sonrisa al que luego fuera lo que es hoy nuestro presidente.
El señor Lanata, que Clarín tuvo la desvergüenza de darle el
Martin Fierro de oro el año pasado, en el último programa del domingo, hoy una
producción sin ninguna atracción y que parece un programa cómico y no serio,
pero que colmó todos los límites populares y eclesiásticos, se pasó de todas
las medidas con las que se puede medir los derechos y las obligaciones de la
gente de prensa. Lanata se burló del papa por un puñado de monedas de Clarín.
Dicen que Dios no castiga, nosotros lo dudamos. Por ejemplo, toda la gente que
le quiso hacer un daño a nuestro diario, recibió castigos y muertes dolorosas.
Entienda usted que no ha de ser un castigo por estar en contra de nuestro
diario, sino por ser gente mala. Además, nosotros seriamos incapaces de
desearle el mal al peor de nuestros enemigos, porque tenemos una fe cristiana
que supimos mamar desde chicos.
Si faltaba algo para llegar a denigrar la figura de un
periodista vendido y mal nacido, creemos que ya no necesitaremos más utilizar
esta caricatura que nuestro diario le hizo cuando todavía le dábamos más valor
a su inteligencia y a su ética.
EL DIRECTOR.